El sistema de creencias.

El desarrollo de los valores que impulsa la evolución de la conciencia puede explicar también cómo pueden ver dos personas las mismas circunstancias de manera diferente. Las imágenes holográficas que se proyectan en el cerebro como una pantalla es el resultado de una sincronización perfecta entre diferentes grupos neuronales. Construir el concepto “libro” es la suma de muchos conceptos ligados a la percepción, categorizados en diferentes niveles para poder discriminar los valores que puedan aportar cada tipo de libro: matemáticas, lengua, historia, diccionarios, mapas, filosofía, neurología, leyes, comics, arte…

El cerebelo, los ganglios basales y el hipocampo llevan el inventario de los muchos mapas mentales que se crean. Generan un “supermapa” que contiene múltiple mapas locales, esto genera diferentes patrones de actividad motriz. El resultado final de este complejo sistema de valores con capas de mapas que forman enlaces dentro de los enlaces es la variedad infinita de los pensamientos y comportamientos de las personas.

La conciencia que gira alrededor de los valores y significados del mundo son la base neurofisiológica  que nos permite distribuir y sincronizar las diferentes funciones de supervivencia en aras para conseguir un determinado objetivo. La sensación que tenemos de ser propietarios de nuestras acciones y de ser capaces de desarrollar nuestras concepciones de nosotros mismos por medio de la experiencia a largo plazo, ESTAMOS CREANDO NUESTRA “VOZ INTERIOR”, Rolf (2003).

Los qualia son propiedades fenomenológicas de la experiencia, y solo se pueden conocer desde un punto de vista subjetivo, Edelman (2002). Uno no puede experimentar el dolor de otro o sus sensaciones de placer. Uno puede inferir lo que le está pasando a otro sin transferencia directa de la experiencia, este es el papel fundamental de las llamadas neuronas espejo, Rizzolatti (2006).el sistema de creencias

La conciencia supone la interacción del observador con lo observado, por lo que a medida que prestamos más atención y somos más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor podemos tener más libertad, aunque al mismo tiempo estamos más ligados a la realidad del mundo. Se trata en definitiva de un espacio-tiempo de creaciones donde podemos aprender de las formas geométricas en movimiento, cómo está constituido el mundo para nosotros.
A medida que vamos incrementado y mejorando los procesos de atención y conciencia podemos evaluar mejor las acciones y consecuencias derivadas, y poder ser menos impulsivos, controlando la causa y el efecto de los estímulos creados internamente y su posterior realimentación  neurofisiológica, Flèche (2010).

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