La actuación de los neurotransmisores y los problemas emocionales.

La actuación de los neurotransmisores y los problemas emocionales.

La señal emocional primaria que recibe el giro cingulado anterior procede de la amígdala. En el “corazón” del sistema límbico está la amígdala que influye en la atención al asignar un significado emocional a la información que llega. La amígdala activa el cuerpo y el resto del cerebro. Si el estímulo parece amenazador activará a su vez los centros de alerta del cerebro y notificará al sistema hormonal y al tronco encefálico que se preparen para “sobrevivir”. Un daño en la amígdala puede provocar en el paciente la indiferencia hacia las personas y familiares y un tipo de reacción desmedida hacia cualquier estímulo.

La dopamina abunda en la amígdala, y es gracias a este neurotransmisor lo que permite el etiquetado de las emociones como positivas o negativas, en función de la producción de dopamina ante cualquier experiencia emocional.

La atención depende de la producción de dopamina (el neurotransmisor del aprendizaje). Por un lado puede favorecer la disminución de disparos espontáneos de las neuronas, y por otro lado tiene un efecto despolarizador en las neuronas lo que favorece el disparo de éstas cuando sea requerido. Este puede ser el nexo entre las funciones de recompensa, detección de novedades y la función ejecutiva. Lo que a la larga repercute en el sistema global de la atención, el aprendizaje y la memoria, Lerma (2010).

El establecimiento de conceptos nuevos mediante nexos de asociación entre elementos “viejos” (recuerdos y experiencias vividas), sería el efecto de las gratificadoras sensaciones de placer y la memoria a largo plazo. También podría ser el nexo entre la recompensa motivadora y los sistemas motrices. Los problemas con la memoria de trabajo o a corto plazo tienen correlación con las carencias de dopamina, y gracias a ella podemos conservar la continuidad en nuestra atención de un momento a otro en nuestra vida diaria.

niña timidaReconocer que es suficiente con la recompensa que se recibe, es una función de la memoria, y mantener la atención es la puerta de entrada a la codificación de los recuerdos. Buscar situaciones de peligro también favorecería la producción de dopamina, lo que explicaría en parte la tendencia a la autodestrucción de ciertas personas que no se pueden satisfacer correctamente.

 

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